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Columna de Opinión

Ser Orquídea

Ser Orquídea

Las personas hipersensibles son más atentas, empáticas, intuitivas que aquellas que no tienen idea de lo que es la fragancia de un perfume, el vértigo de un amor, el significado profundo y oculto de todo, y las secretas correlaciones entre nuestras existencias.
Evolucionar hacia un grado de conciencia más alto y menos efímero

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Conozco personas que tienen una vida difícil, en cuya existencia hipersensible las emociones comunes cuadriplican su poder sobre ellas. En la mayoría de los casos se trasluce en un rubor "banal", que para ellas se convierte en una mancha morada en medio de una multitud de extraños.  

Conozco personas que lloran en un diluvio de lágrimas cuando escuchan las narraciones sobre historias de los llamados poetas y artistas "malditos”. Conozco personas que sueñan con enamorarse viendo “Los puentes de Madison” o vibran al unísono con esas melodías que se compusieron para musicar la soledad, el amor, el olvido o la melancolía. 

Me doy cuenta que esas personas que conozco todo lo viven incrementado, y esa super amplificación emocional la consideran una enfermedad debilitante. 

Esas personas han tenido un don extraordinario de la vida, pero lo perciben como si hubieran recibido una bofetada en la cara de su existencia. De la familia a la escuela, del deporte al trabajo, de los medios de comunicación a la publicidad, todos nos incitan a ser líderes de manada, a volvernos ricos, poderosos, despiadados; tener éxito sobre y contra otros, sobresalir, rivalizar, ganar. La sociedad no nos invita a ser, nos exige ser “extraordinarios”: modelos mediocres de falsos conquistadores, el fuerte, el poderoso, el rey del mundo, el macho alfa. En realidad, las personas que conozco, sí lo son, son seres extraordinarios, pero sin saberlo y se avergüenzan de no encajar en ese modelo. Un psicoanalista, investigador y escritor francés, Saverio Tomasella, le dio una bella y profunda definición: "Las personas hipersensibles son como las orquídeas, que prosperan cuando se las cuida, pero se marchitan en un ambiente desfavorable". Ser más atentos, empáticos, intuitivos que los llamados "gobernantes poderosos", que no tienen idea de lo que es la fragancia de un perfume, el vértigo de un amor, el significado profundo y oculto de todo, y las secretas correlaciones entre nuestras existencias. Las personas que conozco no lo saben, y otras como ellas no tienen ninguna enfermedad, simplemente se sienten fuera de lugar en este modelo social mediocre que nos quieren imponer. El filósofo francés Fabrice Midal escribe sobre el malestar que se genera en un sujeto hipersensible: «Yo no era como los demás. Las vidas de los demás parecían fluir como un largo río tranquilo, la mía era una sucesión de montañas rusas. Me tomó tiempo comprender que mi ser demasiado sensible, emocional, cognitivo, también podía ocultar una gran posibilidad". Su último ensayo se titula "¿Soy hipersensible? Investigación de un poder desconocido".

Sólo pasando por esta aparente paradoja caerán los héroes de las falsas maquetas de papel maché y la humanidad podrá evolucionar hacia un grado de conciencia más alto y menos efímero.

Y ella, la orquídea hipersensible, se sonrojaría de solo pensarlo, y tal vez yo también un poco.

 

* Redacción por Nelson Salvati


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